14 de noviembre de 2007

Las Increíbles Adversidades del Gran Tommy Tom: Parte III

-¡Miserable! ¡Cobarde! ¡Entraré en tu casa y tomaré lo que necesito con mis propias manos aunque tenga que matarte para hacerlo!- Le gritaba furioso Tommy Tom a Ricky, el fastidioso-.

Pronto Ricky, balbuceando insultos de protesta, recostó su cuerpo sobre el sofá del living y comenzó a idealizar un plan de permanencia en la casa para procurar advertir y atacar cualquier intento de traspaso del maestro de los cuchillos, el gran Tommy Tom. Pensó que podría armarse con el cuchillo japonés que guarda en el último cajón de la cocina para rivalizar a Tommy Tom, pero recordó la precisión magnífica y la velocidad de águila que empleó el maestro para realizar la estocada que hirió su biceps derecho, y prefirió buscar una forma alternativa para salir victorioso del feroz encuentro que sabía que le esperaba. Recordó que en su videoteca tenía una copia de Mi Pobre Angelito y, ayudándose con el brazo sano, se levantó del sofá y fui a buscar el video a la alcoba. Caminó hasta el cuarto observando que las posibles entradas de la casa siguiesen intactas, que a fortuna del propietario así estaban. Tomó la película y la puso a rodar en la videograbadora; adelantó hasta la parte en que los ladrones mojados se preparan para ingresar a la casa del joven muchacho y, sin desafinar el resto de sus sentidos, observaba la película para capturar trampas efectivas y, en el peor de los casos, métodos de escape seguros.

-¡Grotesco! ¡Eso es lo que eres Ricky, un desdichado y miserable grotesco que pagará las deudas del egoísmo!- Le gritaba el maestro de los cuchillos desde afuera, en la oscuridad. Hasta que pronto el temor de Ricky se acrecentó cuando el gran Tommy Tom comenzó a hacer el haka vivazmente en honor a un maorí que le había enseñado el ritual en un safari en el continente más pequeño del mundo, golpeando las puertas y las paredes de la casa con bravura y con la sabiduría de crear y asentar miedo y desconfianza en Ricky, el fastidioso.

Mientras tanto, Ricky, esforzándose por no perder la calma y el juicio, prendió sus ojos y como si una bombita de luz hubiese iluminado su cerebro, idealizó un plan de espanto que podría desmantelar el coraje del maestro de los cuchillos, el gran Tommy Tom: combinar miel y hormigas africanas. El plan consistía en llenar varios recipientes como ollas y baldes con miel de campo, sostenerlos con maderas en puntos estrátegicos de la casa y crear un sistema único de hilos que estuviesen atados a los recipientes y así facilitar volcar la miel sobre Tommy Tom, el bravo. Y una vez que Tommy Tom estuviese cubierto de miel, soltar las 500 hormigas africanas que viven dentro de un pequeño sistema ecológico selvático en el sótano de los experimentos de la mujer del fastidioso, la bióloga apicultora, y que estas devoraran o al menos espantasen al invasor. Ricky, convencido de que su plan sería efectivo, bajó al sótano de los experimentos y dio el puntapié incial cortando maderitas y eligiendo clavos.

Tommy Tom continuaba afuera haciendo el haka hasta que una imagen que él creyó divina se apareció delante de sus ojos, arriba en el cielo, como si fuese la cara Dios aprobando y alentando sus acciones:



Continuará...

2 comentarios:

macanudas* dijo...

leer tiemposdelocura y después pasear por ojosalmundo,
me hace pensar que tu
"continuara..."
no va a convertirse en un
puntofinal.

espero más capitulos (sólo de ficción).
besos,

Lu*

Hélène dijo...

Me encanta!!!

Exigo la historieta. Simples los dibujos, pero quiero verle la cara a este personaje.

Aguante la ficción carajo (ya lo dijo Solita Silveyra).